Sant' Evaristo
Papa y mártir
San Evaristo, cuyo pontificado se sitúa en el tránsito de los siglos primero y segundo, destaca en la historia eclesial como el quinto obispo de Roma. Nacido en Belén, la tierra donde el Salvador vio la luz, este siervo fiel asumió la guía de la comunidad cristiana en un tiempo de profunda siembra y testimonio silencioso, sucediendo al papa san Clemente I tras el destierro de este último en el año noventa y siete.
Su memoria permanece unida a la consolidación de la Iglesia romana bajo el imperio de Trajano. Recordado como papa y mártir, encarna la entrega pastoral y la firmeza de la fe en los albores de la cristiandad, cuando el anuncio del Evangelio exigía una entrega total de la propia vida, sellando su ministerio con el testimonio del martirio en la misma urbe de Roma.