Anunciación del Señor

Actualizado el 20 de julio de 2026

Anunciación del Señor

El anuncio y el consentimiento

La historia de la salvación se concentra en el silencio de Nazaret, una pequeña localidad de Galilea. Allí, la Virgen recibe la visita del arcángel Gabriel, quien le comunica el designio de Dios para la llegada del Mesías esperado. En este diálogo sagrado, que trasciende los tiempos, la joven doncella escucha el anuncio divino con un corazón puro y reflexivo.

El misterio de la Encarnación se consuma gracias al consentimiento libre de María. Con su humilde y firme respuesta, expresada en su célebre declaración de entrega a la voluntad del Señor, la Virgen acepta convertirse en la morada terrenal del Altísimo. Este acto de fe pura y obediencia perfecta permite que el Verbo se haga carne, uniendo para siempre la naturaleza divina con nuestra condición humana.

Poco después de este acontecimiento celestial, la Virgen emprende un viaje para encontrarse con su pariente Elisabetta, quien también se encuentra en estado de buena esperanza. Este encuentro entre las dos madres se convierte en una manifestación de gozo y gracia, donde la presencia del Salvador en el seno de María despierta la alegría del Espíritu Santo en el hogar de su familiar.

La celebración del misterio

La Iglesia celebra esta solemnidad el 25 de marzo, una fecha de hondo significado teológico que une indisolublemente la figura de Jesucristo y la de su Madre. No se trata únicamente de una festividad mariana, sino de una conmemoración profundamente cristocéntrica, donde se adora al Hijo de Dios hecho hombre por nuestra salvación.

En la liturgia de este día, los fieles contemplan el misterio de un Dios que se despoja de su grandeza para habitar entre nosotros, y la docilidad de la Virgen que se ofrece como instrumento de la gracia divina para el bien de toda la humanidad.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la Anunciación del Señor?

Esta solemnidad de la Iglesia se celebra cada año el 25 de marzo, conmemorando el anuncio del nacimiento del Salvador.

Solemnidad de la Anunciación del Señor, cuando en la ciudad de Nazareth el ángel del Señor dio el anuncio a María: «He aquí, concebirás un hijo, lo darás a la luz y será llamado Hijo del Altísimo», y María respondiendo dijo: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y así, cumplida la plenitud de los tiempos, Aquel que era antes de los siglos, el Unigénito Hijo de Dios, por nosotros hombres y por nuestra salvación se encarnó en el seno de María Virgen por obra del Espíritu Santo y se ha hecho hombre. — Martirologio Romano