Beata Virgen del Santo Rosario de Pompeya
Actualizado el 20 de julio de 2026
La obra y el santuario
En el corazón del siglo XIX, la Valle de Pompeya se convirtió en el escenario de una profunda transformación espiritual. Tras haber sido atraído en su juventud por corrientes de anticlericalismo y espiritismo, el fundador experimentó un sincero retorno a la fe de la Iglesia. Conmovido por la ignorancia religiosa de los campesinos de la zona, comenzó a enseñarles personalmente el catecismo y a propagar con fervor la devoción al Santo Rosario.
Esta siembra espiritual se materializó en piedra y caridad. En 1876 se inició la construcción del célebre Santuario de Pompeya, una obra monumental que culminaría en 1887. Alrededor de este templo de oración, el fundador levantó un orfanato femenino, el Instituto de los Hijos de los Encarcelados y diversas instituciones de beneficencia, uniendo indisolublemente el culto mariano al servicio de los desvalidos. En un gesto de desprendimiento y comunión eclesial, en 1893 ofreció la propiedad del santuario y de todas las obras caritativas al Papa León XIII.
El legado espiritual
La Iglesia reconoció oficialmente la santidad y el valor de esta obra mariana al beatificar al fundador en el año 1980. Su herencia más íntima sigue viva en el corazón de los fieles a través de la célebre Súplica, una oración compuesta por él mismo que expresa la confianza ilimitada en la intercesión de la Virgen del Rosario, protectora de los afligidos y refugio de los pecadores.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la fiesta de la Virgen del Rosario de Pompeya?
Su festividad litúrgica se celebra el 8 de mayo, día en que, junto con el primer domingo de octubre, se recita solemnemente la Súplica compuesta por su fundador.