Bienaventurada Virgen María Reina

Actualizado el 20 de julio de 2026

Bienaventurada Virgen María Reina

La realeza de la Madre

En el primer siglo de la era cristiana, el misterio de la salvación se manifestó plenamente a través de la maternidad divina de la Virgen María. Al aceptar con fe el anuncio del ángel, ella concibió en su seno virginal a Jesucristo, el Hijo de Dios. Su vida terrenal, marcada por el silencio, la oración y el servicio humilde, estuvo enteramente consagrada a acompañar la misión de su Hijo, participando de sus dolores y de su victoria pascual.

Al término de su camino en la tierra, la Virgen María fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Esta asunción no fue el final de su misión, sino el inicio de su glorificación como Reina del cielo. Coronada por la Trinidad, ella no se distancia de nuestras flaquezas; al contrario, su realeza se manifiesta en la cercanía y en su intercesión constante ante el trono de Dios, donde aboga sin cesar por la Iglesia y por cada uno de nosotros.

Origen de la fiesta

La devoción a María como Reina ha acompañado el caminar del pueblo de Dios a lo largo de los siglos, pero su celebración litúrgica recibió una forma oficial en tiempos recientes. Fue el Papa Pío XII quien, en el año 1954, instituyó solemnemente esta festividad para toda la Iglesia universal. Posteriormente, el Papa Pablo VI dispuso su traslado al calendario actual para situarla en íntima relación con la solemnidad de su Asunción.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de la Bienaventurada Virgen María Reina?

Esta festividad mariana se celebra cada año el 22 de agosto, establecida en esta fecha para destacar su estrecha unión con la solemnidad de la Asunción.

¿De qué es patrona la Virgen María Reina?

La Bienaventurada Virgen María es venerada bajo este título como Reina del cielo y Madre de misericordia, ofreciendo su protección y consuelo a todos los fieles.

Memoria de la bienaventurada María Virgen Reina, que engendró al Hijo de Dios, príncipe de la paz, cuyo reino no tendrá fin, y es saludada por el pueblo cristiano como Reina del cielo y Madre de misericordia. — Martirologio Romano