Epifanía del Señor
Actualizado el 20 de julio de 2026
La manifestación del Salvador
El misterio de la Epifanía se desvela a través de acontecimientos sagrados que jalonan los primeros años de la vida de Jesús en la tierra. Tras su nacimiento en la humilde ciudad de Betlemme, el Salvador es presentado en el Templo de Gerusalemme, donde el anciano Simeone, movido por el Espíritu, reconoce en ese tierno Niño la luz para alumbrar a las naciones. Poco después, en la misma Betlemme, se produce la adoración de los Reyes Magos, quienes, guiados por una estrella desde Oriente, ofrecen al Niño oro, incenso y mirra, reconociendo así su realeza, su divinidad y su futura entrega en la cruz.
La revelación divina continúa en la edad adulta del Señor a orillas del río Giordano, donde es bautizado por Juan el Bautista, instante en que la voz del Padre lo proclama como su Hijo amado. Finalmente, esta triplice manifestación se completa en Cana di Galilea, donde Jesús realiza su primer milagro al transformar el agua en vino durante unas bodas, manifestando así su gloria ante sus discípulos y consagrando el inicio de su vida pública.
La solennidad litúrgica
La Iglesia celebra esta solemnidad como una de las festividades más antiguas y significativas del año litúrgico. No se trata simplemente de recordar un hecho del pasado, sino de actualizar el misterio de la manifestación de Dios a todos los pueblos de la tierra, representados en los Magos. La liturgia de este día nos invita a ofrecer, a semejanza de los sabios de Oriente, lo mejor de nuestras vidas y de nuestro corazón al Redentor, reconociendo su presencia constante en medio de su pueblo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la Epifanía del Señor?
La solemnidad de la Epifanía del Señor se celebra el 6 de enero de cada año, conmemorando la manifestación de Jesucristo al mundo.
Solemnidad de la Epifanía del Señor, en la cual se venera la triple manifestación del gran Dios y Señor nuestro Jesucristo: en Belén, Jesús niño fue adorado por los magos; en el Jordán, bautizado por Juan, fue ungido por el Espíritu Santo y llamado Hijo por Dios Padre; en Caná de Galilea, en la fiesta de bodas, cambiando el agua en vino nuevo, manifestó su gloria. — Martirologio Romano