María Santísima Madre de Dios
Actualizado el 20 de julio de 2026
El misterio de la maternidad divina
La historia de la salvación alcanza su cumbre con la Anunciación, el momento en que María recibe el mensaje del ángel y, por obra del Espíritu Santo, concibe en su seno a Jesucristo. En este acontecimiento sagrado, la Virgen acoge la Palabra divina con un corazón puro, convirtiéndose en el templo vivo del Altísimo. Su maternidad divina se realiza plenamente con el nacimiento de Jesús, quien es verdadero Dios y verdadero hombre, uniendo en su persona la naturaleza divina y la humana de manera inseparable.
Este misterio de gracia fue solemnemente proclamado por la Iglesia en el Concilio de Éfeso, celebrado en el año 431. En aquella asamblea, se definió como verdad de fe el dogma de la maternidad divina, declarando que María es verdaderamente la Madre de Dios, Theotokos, porque de ella nació el Hijo eterno del Padre hecho hombre. Esta declaración no solo honra a la Virgen, sino que protege la verdad sobre la identidad de su Hijo Jesucristo.
La celebración litúrgica
La Iglesia celebra esta gran solemnidad el día 1 de enero, coincidiendo con la octava de la Navidad. Esta fecha nos invita a comenzar el año civil bajo la mirada protectora de la Madre del Señor, meditando en el silencio del corazón el misterio del Dios hecho niño. Anteriormente, esta festividad se celebraba el 11 de octubre, fecha en que fue instituida originalmente por el Papa Pío XI para conmemorar el centenario del Concilio de Éfeso.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la solemnidad de María Santísima, Madre de Dios?
Esta solemnidad se celebra actualmente el 1 de enero, aunque anteriormente se conmemoraba el 11 de octubre por institución del Papa Pío XI.
En la octava de la Navidad del Señor y en el día de su Circuncisión, solemnidad de la santa Madre de Dios, María: los Padres del Concilio de Éfeso la aclamaron Theotókos, porque de ella el Verbo tomó la carne y el Hijo de Dios habitó en medio de los hombres, príncipe de la paz, a quien fue dado el Nombre que está por encima de todo nombre. — Martirologio Romano