Martirio de San Juan Bautista

Actualizado el 20 de julio de 2026

Martirio de San Juan Bautista

El testimonio y la prisión

La misión pública de Juan comenzó hacia los años veintisiete o veintiocho de nuestra era. Con una voz que resonaba en la soledad del desierto, el profeta convocaba al pueblo a un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. El momento culminante de su ministerio se produjo a orillas del río Giordano, donde tuvo la gracia de bautizar al mismo Jesús, manifestando así al Salvador ante los hombres.

La rectitud de Juan no admitía componendas con la injusticia. Con santa libertad, el Bautista amonestó públicamente al tetrarca Erode Antipas y a su cuñada Erodiade por la conducta desordenada de su unión. Esta defensa de la verdad moral despertó la ira del gobernante, quien ordenó prender al profeta y encarcelarlo en la sombría fortaleza de Macheronte, privando al pueblo de su guía espiritual.

El martirio en Macheronte

El desenlace de su cautiverio ocurrió en un banquete palaciego. Complacido por la danza de Salomé, Erode Antipas prometió bajo juramento concederle cualquier petición. Instigada por su madre Erodiade, la joven solicitó la cabeza del profeta. Así, en la prisión de Macheronte, se ejecutó la decapitación del justo, cuyo testimonio de fidelidad brilló en medio de la corrupción de la corte.

La Iglesia conserva la memoria de su pasión el veintinueve de agosto. Esta fecha litúrgica se encuentra históricamente unida a la dedicación de un templo erigido en su honor en la localidad de Sebaste, donde la devoción de los fieles ha custodiado el recuerdo de su sacrificio a lo largo de los siglos.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra el Martirio de San Juan Bautista?

La Iglesia celebra la memoria litúrgica de su martirio el 29 de agosto, una fecha vinculada a la dedicación de una iglesia en su honor en Sebaste.

Memoria de la pasión de san Juan Bautista, que el rey Herodes Antipas tuvo en la cárcel en la fortaleza de Maqueronte en la actual Jordania y en el día de su cumpleaños, a petición de la hija de Herodías, ordenó decapitar. Por esto, Precursor del Señor, como lámpara que arde y resplandece, rindió tanto en vida como en muerte testimonio a la verdad. — Martirologio Romano