Navidad del Señor
Actualizado el 20 de julio de 2026
El misterio de la Encarnación
En el tiempo propicio del primer siglo antes de Cristo, se realizó el designio divino de la salvación. Por obra y gracia del Espíritu Santo, se produjo el milagro del concebimiento virginal en el seno de la bienaventurada Virgen María. Este acontecimiento sagrado preparó el camino para que el Hijo de Dios asumiera la naturaleza humana, uniendo indisolublemente el cielo con la tierra en un acto de puro amor redentor.
La sagrada nación tuvo lugar en la humilde ciudad de Betlehem de Judá, donde la Virgen Madre dio a luz al Redentor del mundo. Este nacimiento en Betlehem no solo cumplió las antiguas promesas, sino que consagró la historia del hombre, ofreciendo la santificación a una creación que anhelaba la luz de la verdad divina.
La memoria litúrgica
La celebración solemne de la Navidad del Señor está fijada en la liturgia el día veinticinco de diciembre. La memoria histórica de esta festividad encuentra su primera mención documentada en el escrito del Chronographus, redactado en el año trescientos cincuenta y cuatro, confirmando la antigüedad y la devoción con que la comunidad de creyentes ha custodiado este santo misterio a lo largo de los siglos.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la Navidad del Señor?
La solemnidad de la Navidad del Señor se celebra el día 25 de diciembre, una fecha cuya mención documental más antigua se encuentra registrada en el Chronographus del año 354.
Transcurridos muchos siglos desde la creación del mundo, cuando en principio Dios creó el cielo y la tierra y plasmó al hombre a su imagen; y muchos siglos desde cuando, después del diluvio, el Altísimo había hecho resplandecer entre las nubes el arco iris, signo de alianza y de paz; veintiún siglos después que Abraham, nuestro Padre en la fe, migró de la tierra de Ur de los Caldeos; trece siglos después de la salida del pueblo de Israel de Egipto bajo la guía de Moisés; cerca de mil años después de la unción real de David; en la sexagésima quinta semana según la profecía de Daniel; en la época de la centésima nonagésima cuarta Olimpiada; en el año setecientos cincuenta y dos desde la fundación de Roma; en el cuadragésimo segundo año del imperio de César Octaviano Augusto, mientras sobre toda la tierra reinaba la paz, Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, queriendo santificar el mundo con su piísima venida, concebido por obra del Espíritu Santo, transcurridos nueve meses, nace en Belén de Judá de la Virgen María, hecho hombre: Navidad de nuestro Señor Jesucristo según la carne. — Martirologio Romano