Presentación del Señor
Actualizado el 20 de julio de 2026
El misterio en el Templo
Según la tradición sagrada, cuarenta días después de su nacimiento en la carne, el Niño Jesús fue conducido por sus padres a la ciudad santa de Jerusalén para ser presentado en el Templo. Cumpliendo con los ritos establecidos, este acto de obediencia oculta una realidad mucho más alta: el Señor de la Ley entraba en su santuario para encontrarse con aquellos que esperaban con fe la consolación de Israel.
En el interior del Templo de Jerusalén, el encuentro con el anciano Simeón y la profetisa Ana adquirió una dimensión profundamente mística. Simeón, movido por el Espíritu Santo, tomó al Niño en sus brazos y lo proclamó como la luz para alumbrar a las naciones. Este acontecimiento prefiguraba ya el destino del Salvador, cuya entrega total se consumaría años más tarde en la misma Jerusalén mediante la ofrenda sacrificial de su muerte en la cruz.
La fiesta de la luz
La Iglesia conmemora este misterio el dos de febrero, una fecha de gran arraigo espiritual conocida popularmente como la Candelora. En esta celebración, la bendición de las velas y la procesión posterior simbolizan la entrada de Cristo, la Luz del mundo, en el templo de nuestras vidas, invitando a los fieles a caminar con la lámpara de la fe siempre encendida.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la Presentación del Señor?
Esta festividad litúrgica se celebra cada año el 2 de febrero, día en que también se realiza la tradicional bendición de las candelas.
Fiesta de la Presentación del Señor, por los Griegos llamada Ipapánte: cuarenta días después de la Navidad del Señor, Jesús fue conducido por María y José al Templo, tanto para cumplir la ley mosaica, como sobre todo para encontrar a su pueblo creyente y exultante, luz para iluminar a las gentes y gloria de su pueblo Israel. — Martirologio Romano