San Bonaventura

Here's the translation, preserving the HTML: Obispo y doctor de la Iglesia

Actualizado el 20 de julio de 2026

San Bonaventura

Vida y ministerio

El camino de santidad de Buenaventura comenzó a definirse en París, donde ingresó en la Orden de los Frati Minori en el año 1243. Su agudo entendimiento y su profunda piedad lo llevaron a ser elegido Ministro general de la orden en 1257. En este importante cargo, asumió la tarea de preservar el espíritu del fundador, redactando en 1260 la Legenda Maior, que se convirtió en la biografía oficial de San Francisco de Asís.

Su servicio eclesial se extendió más allá de las fronteras de su orden. En el año 1273, el papa Gregorio X lo consagró obispo de Albano y lo elevó a la dignidad de cardenal. El tramo final de su existencia terrenal transcurrió en Lyon, ciudad donde falleció en el año 1274 mientras participaba activamente en las sesiones del Concilio ecuménico, dejando un vacío profundo pero un legado de paz y sabiduría teológica.

Culto y canonización

La santidad de Buenaventura de Bagnoregio fue reconocida solemnemente por la Iglesia en el año 1482, cuando el papa Sixto IV procedió a su canonización. Desde entonces, su figura es venerada como la de un pastor que supo unir la altura del intelecto con la sencillez del corazón franciscano. Su fiesta litúrgica se celebra cada año el 15 de julio, coincidiendo con el día de su nacimiento para el cielo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de San Buenaventura?

La fiesta liturgica de San Buenaventura se celebra el 15 de julio, día en que se conmemora su fallecimiento en el año 1274.

Here's the translation of the Italian text to Spanish, preserving the HTML: Memoria de la deposición de san Buenaventura, obispo de Albano y doctor de la Iglesia, que resplandeció por doctrina, santidad de vida e insignes obras al servicio de la Iglesia. Rigió con sabiduría en el espíritu de san Francisco la Orden de los Hermanos Menores, de la que fue ministro general. En sus muchos escritos unió una suma erudición a una ardiente piedad. Mientras se esforzaba egregiamente por el II Concilio Ecuménico de Lyon, mereció llegar a la visión beatífica de Dios. — Martirologio Romano