San Cipriano

Obispo y mártir

Actualizado el 20 de julio de 2026

San Cipriano

Su vida y ministerio

Nacido en el año 210 en Cartago, Cipriano recibió el bautismo en el año 245, iniciando un camino de entrega espiritual que lo llevaría a ser ordenado obispo de su ciudad natal en el año 249. Tan solo un año después, en el 250, debió guiar a su comunidad desde la clandestinidad para protegerla durante la dura persecución del emperador Decio. En este contexto de prueba, el santo obispo sostuvo una postura moderada y misericordiosa respecto a la riamisión de los lapsi, aquellos que habían flaqueado en su fe bajo la presión del Estado romano.

Su ministerio estuvo marcado por la defensa de la comunión. Cipriano se opuso firmemente al cisma de Novaciano, defendiendo con convicción la unidad de la Iglesia en comunión con el papa Cornelio. Asimismo, mantuvo una célebre controversia con el papa Esteban I sobre la validez del bautismo administrado por los herejes, mostrando siempre un celo ardiente por la pureza de los sacramentos. Su vida terrena concluyó el 14 de septiembre de 258 en Cartago, donde sufrió el martirio por decapitación.

Su martirio y memoria

El testimonio de san Cipriano alcanzó su plenitud con el derramamiento de su sangre. Su fidelidad inquebrantable a Cristo ante la sentencia de muerte civil se convirtió en un faro de fortaleza para los cristianos de África y de todo el imperio. La Iglesia ha conservado con gran reverencia la memoria de este obispo que supo unir la firmeza de la doctrina con la caridad pastoral, entregando su propia vida por el rebaño que le había sido confiado.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la festividad de San Cipriano?

Su memoria liturgica se celebra el 16 de septiembre, aunque su martirio ocurrió el 14 de septiembre, y se le conmemora juntamente con su contemporáneo, el papa san Cornelio.

Memoria de los santos mártires Cornelio, papa, y Cipriano, obispo, de los cuales el 14 de septiembre se recuerdan la deposición del primero y la pasión del segundo, mientras que hoy el mundo cristiano los alaba con una sola voz como testigos de amor por aquella verdad que no conoce cesiones, por ellos profesada en tiempos de persecución delante de la Iglesia de Dios y al mundo. — Martirologio Romano