San Cirilo de Jerusalén

Obispo y doctor de la Iglesia

Actualizado el 20 de julio de 2026

San Cirilo de Jerusalén

Pastor y confesor de la fe

Nacido en el siglo IV, Cirilo consagró su existencia al servicio de la Iglesia en Jerusalén. Hacia el año 345 fue ordenado presbítero, tiempo durante el cual compuso sus célebres Catequesis, destinadas a preparar a los catecúmenos para recibir los sacramentos de la iniciación cristiana. En el año 348 recibió la consagración episcopal, asumiendo la guía de la sede de Jerusalén en un período de profundas tensiones teológicas.

Su fidelidad a la doctrina ortodoxa frente a la influencia de los arrianos le costó graves sufrimientos. Entre los años 357 y 378, Cirilo fue condenado al destierro en repetidas ocasiones, viéndose obligado a abandonar su rebaño por defender la verdad sobre el Hijo de Dios. Tras el fin de sus exilios, participó de manera decisiva en el Concilio de Costantinopoli en el año 381, donde suscribió el símbolo niceno que reafirmaba la fe de la Iglesia. Su vida terrena concluyó en Jerusalén, la ciudad de la Redención, donde entregó su alma al Creador.

Su legado doctrinal

La riqueza espiritual y teológica de sus escritos trascendió los siglos. Su pedagogía clara, centrada en la sagrada liturgia y las Escrituras, continuó iluminando a los creyentes mucho después de su muerte en Jerusalén. En reconocimiento a su inestimable contribución a la teología y a la enseñanza de la fe, el papa León XIII lo proclamó solemnemente Dottore della Chiesa en el año 1882, elevando su figura como un faro de doctrina segura para todo el pueblo de Dios.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de San Cirilo de Jerusalén?

La memoria litúrgica de San Cirilo de Jerusalén se celebra cada año el 18 de marzo, día en que se recuerda su herencia espiritual y su fidelidad a la Iglesia.

San Cirilo, obispo de Jerusalén y doctor de la Iglesia, que, después de haber sufrido muchos ultrajes de los arrianos a causa de la fe y haber sido más veces expulsado de su sede, explicó admirablemente a los fieles la recta doctrina, las Escrituras y los sacros misterios con homilías y catequesis. — Martirologio Romano