San Filippo Neri

Sacerdote

Actualizado el 20 de julio de 2026

San Filippo Neri

Su camino y el don del Espíritu

La andadura terrena de Filippo comenzó en Florencia, su ciudad natal. En su juventud, tras una estancia en San Germano, sintió una profunda llamada que lo condujo en 1534 hacia Roma, la ciudad que se convertiría en el escenario definitivo de su misión. Durante aquellos primeros años en la Ciudad Eterna, se entregó con fervor a una vida de intensa oración personal y a la práctica constante de la caridad activa entre los desfavorecidos.

Fue en la vigilia de Pentecostés del año 1544, mientras oraba en el silencio de las catacumbas de San Sebastiano, cuando recibió una gracia extraordinaria: el don del Espíritu Santo, un acontecimiento místico que marcó profundamente su interioridad y su posterior ministerio. Algunos años después, el 23 de mayo de 1551, recibió la ordenación sacerdotal en Roma, consolidando así su consagración definitiva al servicio del altar y de las almas.

Su labor pastoral floreció de manera singular con la fundación de la Congregazione dell'Oratorio, una comunidad destinada a la oración y la formación espiritual, la cual recibió la aprobación oficial del Papa Gregorio XIII en el año 1575. Filippo continuó su labor sacerdotal con humildad hasta su fallecimiento en 1595.

Su memoria litúrgica

La Iglesia celebra la memoria litúrgica de este santo sacerdote cada 26 de mayo, día en que se recuerda su tránsito a la patria celestial y se venera su ejemplo de vida evangélica. Su figura sigue siendo un faro de espiritualidad sacerdotal y de entrega pastoral para el pueblo creyente.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de San Filippo Neri?

La memoria de San Filippo Neri se celebra en la liturgia de la Iglesia católica el 26 de mayo de cada año.

Memoria de san Felipe Neri, sacerdote, que, esforzándose por alejar a los jóvenes del mal, fundó en Roma un oratorio, en el cual se ejecutaban lecturas espirituales, cantos y obras de caridad; resplandeció por su amor hacia el prójimo, la sencillez evangélica, la alegría de ánimo, el celo ejemplar y el fervor en el servir a Dios. — Martirologio Romano