San Galdino

Obispo

Actualizado el 20 de julio de 2026

San Galdino

Su vida y ministerio

Nacido en Milán, Galdino abrazó la vocación eclesiástica y llegó a ser nombrado archidiácono de su ciudad natal en el año 1160. Durante un período de grave cisma eclesiástico, mantuvo una postura de firme fidelidad al papa Alejandro III. Esta lealtad y su rectitud de vida llevaron al pontífice a crearlo cardenal en el año 1165, encomendándole poco después la altísima responsabilidad de guiar la archidiócesis de Milán como su nuevo arzobispo.

Tras una estancia en Benevento, el prelado regresó a su patria en 1167. A partir de ese momento, asumió con determinación la inmensa tarea de guiar la reconstrucción material y espiritual de la ciudad de Milán, que había quedado devastada. Su labor pastoral no se limitó a la restauración de los templos, sino que instituyó un admirable sistema de socorro destinado a los más necesitados, con especial atención a los pobres y a quienes sufrían prisión a causa de sus deudas.

El fin de sus días terrenales acaeció en su amada Milán, en un acto de servicio supremo. Después de pronunciar un encendido sermón desde el púlpito de la iglesia de Santa Tecla, el santo obispo entregó su alma a Dios en ese mismo lugar sagrado, sellando así una vida enteramente consagrada a la predicación y al cuidado de su grey.

Su veneración

La memoria de San Galdino fue rápidamente reconocida por la Iglesia, siendo canonizado por el propio papa Alejandro III. Su figura es especialmente venerada en la ciudad de Milán, donde el pueblo fiel recuerda con gratitud su incansable esfuerzo por levantar la urbe de sus ruinas físicas y morales, así como su inmensa caridad hacia las almas más vulnerables de la sociedad.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de San Galdino?

La festividad litórgica de San Galdino se celebra cada año el 18 de abril.

En Milán, San Galdino, obispo, que se esforzó por la reconstrucción de la ciudad destruida por las guerras por el poder y, al término de un discurso contra los herejes, rindió el espíritu a Dios. — Martirologio Romano