San Juan

Apóstol y evangelista

Actualizado el 20 de julio de 2026

San Juan

Su camino junto al Señor

La andadura de Juan comenzó en las orillas del lago de Tiberíades, en Galilea, donde escuchó la llamada del Salvador junto a su hermano Santiago. Dejando atrás las redes, se convirtió en uno de los pilares de la comunidad apostólica. Su camino terrenal alcanzó el momento de mayor densidad espiritual en Jerusalén, al pie de la cruz. En aquella hora de oscuridad, Juan permaneció firme en el Calvario, recibiendo de labios de Cristo moribundo el encargo sagrado de acoger a la Virgen María como madre, uniendo así su vida al destino de la Madre del Señor.

La fidelidad de Juan se templó también en el crisol de la persecución. Durante el imperio de Domiciano, en Roma, el apóstol sobrevivió milagrosamente al terrible suplicio del aceite hirviendo. Posteriormente, sufrió el destierro en la solitaria isla de Patmos, un tiempo de aislamiento donde su alma se abrió a las visiones celestiales que plasmó en el libro del Apocalipsis. Tras este exilio, Juan regresó a Éfeso, donde en su vejez redactó el cuarto Evangelio, un texto de singular hondura teológica. En esa misma ciudad de Éfeso, hacia el año 104, entregó santamente su alma a Dios.

Memoria y legado espiritual

La memoria de san Juan se conserva en la Iglesia como la del discípulo que supo mantener la pureza de su entrega virginal y la profundidad de la mirada contemplativa. Su supervivencia a los martirios y su longevidad permitieron que su magisterio oral y escrito sostuviera a las primeras comunidades cristianas en tiempos de prueba, consolidando la fe en la divinidad del Señor Jesús.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de San Juan?

La Iglesia Católica conmemora la festividad de san Juan, apóstol y evangelista, el día 27 de diciembre.

Fiesta de san Juan, Apóstol y Evangelista, que, hijo de Zebedeo, fue junto a su hermano Santiago y a Pedro testigo de la transfiguración y de la pasión del Señor, del cual recibió estando a los pies de la cruz a María como madre. En el Evangelio y en otros escritos se demuestra teólogo, que, considerado digno de contemplar la gloria del Verbo encarnado, anunció lo que vio con sus propios ojos. — Martirologio Romano