San León I, llamado Magno

Papa y doctor de la Iglesia

Actualizado el 20 de julio de 2026

San León I, llamado Magno

Su pontificado y defensa de la fe

En el año 440, mientras se encontraba en la Galia cumpliendo una delicada misión de reconciliación entre el general Ezio y el prefecto Albino, León fue elegido para suceder al papa Sixto III. Al asumir la cátedra de Pedro, inició un pontificado caracterizado por una profunda solicitud pastoral y una firme defensa de la ortodoxia. Su contribución más significativa a la teología católica fue la promoción del Concilio de Calcedonia en el año 451, donde se definió con claridad la doctrina de las dos naturalezas, divina y humana, en la única persona de Cristo.

Además de su magisterio, San León se convirtió en el defensor físico de su grey. En el año 452, viajó hasta Mantua para encontrarse con Atila, el temible líder de los hunos, logrando detener su avance invasor de manera pacífica. Pocos años después, en el 455, dio muestras nuevamente de su templanza al entablar negociaciones con Genserico, rey de los vándalos; gracias a su mediación, evitó que la ciudad de Roma fuera consumida por el fuego y que sus habitantes sufrieran una masacre generalizada.

Su tránsito y memoria

Tras una vida de entrega absoluta al Evangelio y a la protección de la ciudad de Roma, donde finalmente falleció, el santo pontífice fue sepultado en la basílica de San Pietro. Su memoria litúrgica se celebra cada año coincidiendo con el día de su deposición en el sagrado templo, recordando el momento en que este fiel servidor entró en el descanso eterno de su Señor.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de San León I Magno?

La memoria litúrgica de San León I Magno se celebra el 10 de noviembre, día en que se recuerda su deposición en la basílica de San Pedro.

Memoria de san León I, papa y doctor de la Iglesia: nacido en Toscana, fue primero en Roma solícito diácono y luego, elevado a la cátedra de Pedro, mereció con razón el apelativo de Magno, tanto por haber alimentado a la grey que le fue confiada con su palabra refinada y sabia, como por haber sostenido tenazmente a través de sus legados en el Concilio Ecuménico de Calcedonia la recta doctrina sobre la encarnación de Dios. Descansó en el Señor en Roma, donde en este día fue depositado junto a san Pedro. — Martirologio Romano