San Marcelino de Ancona

Obispo

Actualizado el 20 de julio de 2026

San Marcelino de Ancona

Pastor en la tormenta

Durante la segunda mitad del siglo quinto, Marcelino ejerció su ministerio como obispo de Ancona, gobernando la diócesis con una dedicación ejemplar. Su servicio pastoral estuvo marcado por una entrega total a las necesidades de su grey, convirtiéndose en el principal sostén de su pueblo en una época que demandaba una guía firme y espiritualmente madura.

La tradición conserva el relato de su fe inquebrantable durante un devastador incendio que amenazaba con destruir la ciudad de Ancona. A pesar de encontrarse gravemente enfermo, el santo obispo no dudó en hacerse transportar hasta el lugar del siniestro. Su presencia y su oración confiada detuvieron milagrosamente el avance de las llamas, salvando a la comunidad del desastre y manifestando la protección divina sobre sus habitantes.

Traslación y memoria

El cuerpo de san Marcelino descansó en su amada ciudad de Ancona, el mismo lugar donde entregó su alma al Creador. Siglos más tarde, en el año 1097, sus veneradas reliquias fueron trasladadas solemnemente a la nueva catedral construida sobre la colina de Guasco, donde continuaron recibiendo el afecto y la oración de las sucesivas generaciones de creyentes.

Hoy en día, su legado se mantiene vivo no solo en la liturgia, sino también en el corazón de la Iglesia universal, que reconoce en este obispo un modelo de entrega pastoral y un intercesor constante ante el trono de Dios.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de San Marcelino de Ancona?

La fiesta de san Marcelino se celebra el 9 de enero, día en que es recordado como compatrono de Ancona e inscrito en el Martirologio Romano.

¿De qué lugar es patrono San Marcelino?

San Marcelino es venerado solemnemente como compatrono de la ciudad italiana de Ancona, lugar donde ejerció su ministerio episcopal y donde reposan sus restos.

En Ancona, san Marcelino, obispo, quien, como escribe el papa san Gregorio Magno, con la potencia divina liberó a su ciudad de un incendio. — Martirologio Romano