San Pablo Miki y compañeros

Mártires

Actualizado el 20 de julio de 2026

San Pablo Miki y compañeros

El camino de la fe y el martirio

Nacido en el Japón del siglo XVI, Pablo Miki sintió la llamada a consagrar su vida al anuncio del Evangelio en su propia patria. A los veintidós años de edad, tomó la decisión de ingresar en la Compañía de Jesús, convirtiéndose en el primer jesuita de origen japonés. Su ministerio se caracterizó por una incansable labor de predicación que lo llevó a recorrer diversos puntos del país, entablando un respetuoso y profundo diálogo interreligioso con los sabios y eruditos budistas de la época.

Este floreciente camino apostólico se vio truncado por el cambio de clima político en la nación. En diciembre de 1596, durante la severa persecución desencadenada por el Shogun Hideyoshi, Pablo Miki fue arrestado en la ciudad de Osaka junto a sus compañeros. El cautiverio y el posterior traslado hacia el lugar del suplicio prepararon sus corazones para la entrega definitiva. Finalmente, en Nagasaki, fueron ejecutados mediante la crucifixión, un suplicio que asoció sus sufrimientos a los de Cristo. Antes de expirar, Pablo Miki dirigió palabras de perdón hacia sus verdugos, confirmando con su último aliento la verdad del amor cristiano.

La memoria y el culto

La memoria de San Pablo Miki y sus compañeros ha sido custodiada con inmenso respeto por la comunidad cristiana a lo largo de los siglos. Su valeroso testimonio en la colina de Nagasaki demostró que la semilla de la fe había arraigado profundamente en el alma del pueblo japonés. Reconociendo la grandeza de su entrega y su fidelidad evangélica, el papa Pío IX los proclamó solemnemente santos en el año 1862, proponiéndolos como modelos de fortaleza para toda la Iglesia.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la festividad de San Pablo Miki y sus compañeros?

La memoria litúrgica de San Pablo Miki y sus compañeros mártires se celebra el 6 de febrero, recordándose también su pasión el día 5 de febrero.

Memoria de los santos Pablo Miki y compañeros, mártires, en Nagasaki en Japón. Con el agravamiento de la persecución contra los cristianos, ocho entre sacerdotes y religiosos de la Compañía de Jesús y de la Orden de los Frailes Menores, misioneros europeos o nacidos en Japón, y diecisiete laicos, arrestados, sufrieron graves injurias y fueron condenados a muerte. Todos juntos, también los muchachos, fueron puestos en cruz en cuanto cristianos, alegres de que les hubiera sido concedido morir del mismo modo de Cristo.<BR>(5 de febrero: En Nagasaki en Japón, pasión de los santos Pablo Miki y veinticinco compañeros, mártires, cuya memoria se celebra mañana). — Martirologio Romano