San Ponciano

Papa y mártir

Actualizado el 20 de julio de 2026

San Ponciano

El pontificado y el destierro

El ministerio de Ponciano como obispo de Roma comenzó en el año 230. Durante su guía pastoral en la urbe, el pontífice tuvo que afrontar decisiones de gran relevancia teológica, entre las cuales destacó su asentimiento a la condena del teólogo Orígenes. Su labor se vio interrumpida en el año 235, cuando la persecución del imperio lo alcanzó directamente, ordenándose su deportación a la isla de Cerdeña para cumplir trabajos forzados en las minas.

Consciente de que la distancia y las cadenas le impedirían pastorear con eficacia a su grey, Ponciano tomó una decisión de singular madurez espiritual: el 28 de septiembre del año 235 abdicó voluntariamente de su pontificado. Esta renuncia buscaba facilitar la elección de un nuevo pastor que pudiera guiar a los fieles en Roma. Pocos meses después, debilitado por los rigores del cautiverio y las fustigaciones sufridas en el destierro de Cerdeña, el santo entregó su alma a Dios.

Sepultura y memoria

El cuerpo del santo pontífice y mártir fue posteriormente trasladado a la ciudad de Roma, el lugar de su nacimiento y de su ministerio. Sus restos mortales recibieron sepultura en el cementerio de Calixto, un espacio sagrado que guardaba la memoria de los primeros testigos de la fe en la capital del imperio.

La Iglesia fijó su conmemoración litúrgica el 13 de agosto, coincidiendo con el día histórico de su sepultura en las catacumbas romanas, donde su testimonio de entrega silenciosa y fidelidad extrema sigue siendo un faro de sobriedad y fortaleza para el pueblo de Dios.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de San Ponciano?

La fiesta de San Ponciano se celebra el 13 de agosto, día en que se conmemora la sepultura de sus restos mortales en el cementerio de Calixto en Roma.

Santos mártires Ponciano, papa, e Hipólito, sacerdote, que fueron deportados juntos a Cerdeña, donde ambos descontaron una común condena y fueron ceñidos, como parece, por una única corona. Sus cuerpos, finalmente, fueron sepultados en Roma, el primero en el cementerio de Calixto, el segundo en el cementerio en la vía Tiburtina. — Martirologio Romano