Sant' Adriano de Cesarea

Mártir

Actualizado el 20 de julio de 2026

Sant' Adriano de Cesarea

El martirio en Cesarea

En los albores del siglo IV, bajo el rigor de la persecución desencadenada por el emperador Diocleciano, el joven Adriano tomó la firme decisión de dirigirse a Cesarea de Palestina. Su único propósito era brindar auxilio físico y espiritual a los mártires locales que padecían por confesar el nombre de Cristo. Este acto de misericordia, realizado en un tiempo de extrema hostilidad, manifestaba la madurez de su fe y su desprecio por los peligros terrenales.

Al llegar a la ciudad, su presencia y su labor de consuelo no pasaron desapercibidas para las autoridades paganas. Adriano fue arrestado y, al negarse a claudicar en sus convicciones, recibió la condena a muerte. Su martirio se consumó en el año 309, cuando fue arrojado en primer lugar a la furia de un león en el anfiteatro y, posteriormente, decapitado con la espada, sellando así con su propia sangre el testimonio de su entrega absoluta a Dios.

Su memoria litúrgica

La devoción a San Adriano de Cesarea ha quedado registrada en las páginas de la historia litúrgica tanto en Oriente como en Occidente. El Martirologio Romano ha fijado su conmemoración el 5 de marzo, día en que la Iglesia universal exalta su fidelidad y su victoria sobre la muerte. Por su parte, las Iglesias de tradición oriental, a través de sus sinaxarios griegos, recuerdan su glorioso tránsito los días 7 u 8 de mayo, uniendo así a diversas comunidades en el mismo espíritu de veneración.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la festividad de San Adriano de Cesarea?

En el Martirologio Romano se le conmemora el 5 de marzo, mientras que en los sinaxarios griegos de la tradición oriental su fiesta se celebra los días 7 o 8 de mayo.

En Cesarea de Palestina, san Adriano, mártir, que, durante la persecución del emperador Diocleciano, en el día en que los habitantes solían celebrar la fiesta de la Fortuna, por orden del gobernador Firmiliano, fue por su fe en Cristo, primero arrojado como pasto a un león y luego degollado con la espada. — Martirologio Romano