Sant' Alejandro de Alejandría

Patriarca

Actualizado el 20 de julio de 2026

Sant' Alejandro de Alejandría

Su ministerio y la defensa de la fe

Hacia el año 313, en una época de transición para el cristianismo, Alejandro fue elegido para ocupar la sede patriarcal de Alejandría de Egipto. Pronto debió afrontar un gran desafío doctrinal al surgir las enseñanzas de Arrio, que negaban la plena divinidad del Verbo. Con una actitud pastoral pero firme, el obispo convocó un sinodo local en su propia diócesis con el fin de examinar y condenar estas tesis heréticas, buscando siempre proteger la integridad del dogma y la salvación de las almas encomendadas a su cuidado.

Su celo por la verdad lo llevó a cruzar el Mediterráneo para participar activamente en el primer concilio ecumenico de Nicea, celebrado en el año 325. En esta histórica asamblea, Alejandro se convirtió en uno de los principales defensores de la fe ortodoxa, contribuyendo de manera decisiva a la formulación del Credo que hoy seguimos profesando. Tras el concilio, el anciano obispo regresó a Alejandría de Egipto, donde dedicó sus últimos años a sanar las heridas del cisma y a reconciliar a su rebaño antes de su santa muerte, ocurrida en el año 328.

Su memoria y legado

La memoria de este santo patriarca ha quedado inscrita en el corazón de la Iglesia como un testimonio de fidelidad inquebrantable. Su vida, consagrada al servicio de la verdad y a la edificación de la paz eclesial, es un recordatorio del papel fundamental de los pastores en la custodia del depósito de la fe. El Martirologio Romano conmemora su tránsito al cielo el 26 de febrero, día en que los fieles recuerdan su sabiduría y su entrega pastoral.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de San Alejandro de Alejandría?

La fiesta litúrgica de San Alejandro de Alejandría se celebra el 26 de febrero, día en que es conmemorado en el Martirologio Romano.

Conmemoración de san Alejandro, obispo: anciano glorioso y de ferviente celo por la fe, devenido después de san Pedro jefe de la Iglesia de Alejandría, separó de la comunión eclesial a su sacerdote Arrio, pervertido por su insana herejía y refutado por la verdad divina, que él luego condenó cuando entró a formar parte de los trescientos dieciocho Padres del Concilio de Nicea I. — Martirologio Romano