Sant' Ana
Madre de la Bienaventurada Virgen María
Actualizado el 20 de julio de 2026
Vida y maternidad
La existencia de Santa Ana transcurrió en el marco de la piedad del antiguo Israel, compartiendo con su esposo Joaquín el profundo dolor de la esterilidad coniugal. Durante largos años, la pareja soportó el sufrimiento de no tener descendencia, una condición vivida con pena pero sostenida por una oración constante y confiada en la misericordia divina.
La respuesta del Cielo llegó a través de la aparición de un ángel, quien anunció a Ana que concebiría un hijo. De esta promesa divina nació su hija María, destinada a ser la Madre de Jesús. Cuando la niña cumplió tres años, Ana y Joaquín la llevaron al Templo de Jerusalén para presentarla y consagrarla a Dios, cumpliendo así con gratitud el don recibido y ofreciendo a su amada hija al servicio del Altísimo en el recinto sagrado.
Culto y memoria
El reconocimiento oficial de su santidad en la Iglesia de Occidente se consolidó en 1584, año en que el papa Gregorio XIII dispuso su inserción en el Misal Romano. Desde entonces, su memoria litúrgica se celebra con gran solemnidad cada 26 de julio en el mundo occidental, mientras que las iglesias de Oriente la conmemoran el 25 de julio.
Su figura es venerada de manera especial como protectora de las madres de familia, las viudas y las mujeres parturientas. Asimismo, por su paciencia y laboriosidad, es patrona de la ciudad de Caserta y de numerosos oficios tradicionales, entre ellos los orfebres, carpinteros, ebanistas, tejedores, sastres y minadores, quienes confían en su maternal intercesión.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la festividad de Santa Ana?
Su fiesta se celebra el 26 de julio en la tradición de Occidente, mientras que en Oriente se conmemora el 25 de julio.
¿De quiénes es patrona Santa Ana?
Es patrona de la ciudad de Caserta, de las madres de familia, viudas y parturientas, así como de diversos oficios como orfebres, toneleros, mineros, carpinteros, ebanistas, torneros, fabricantes de escobas, tejedores, sastres y comerciantes de telas.
Memoria de los santos Joaquín y Ana, padres de la inmaculada Virgen María Madre de Dios, cuyos nombres son conservados por antigua tradición cristiana. — Martirologio Romano