Sant' Antonio

Abad

Actualizado el 20 de julio de 2026

Sant' Antonio

El camino del desierto

La llamada de Dios resonó en el alma de Antonio desde su juventud en Coma. Siendo aún joven, decidió vender todos sus bienes y distribuir el dinero entre los necesitados para iniciar una vida de estricta ascesis. Su búsqueda de una unión más íntima con el Creador lo llevó a retirarse al desierto, donde pasó veinte años en una fortaleza abandonada en Pispir, entregado al ayuno, al trabajo manual y al combate espiritual contra las tentaciones.

La fama de su sabiduría y santidad atrajo a numerosos buscadores de Dios. Cerca de las riberas del río Nilo, Antonio organizó a estos primeros discípulos en comunidades de monjes, sentando las bases de la vida comunitaria en el desierto. A pesar de su anhelo de soledad, su caridad lo impulsó a viajar a la ciudad de Alejandría en dos ocasiones cruciales: la primera, para confortar y sostener a los cristianos que sufrían persecución, y la segunda, para combatir con firmeza la doctrina del arrianismo. Finalmente, se retiró a la Tebaida, en el Alto Egipto, donde vivió en oración continua hasta su fallecimiento a la edad de 106 años.

Memoria y devoción

La liturgia celebra la memoria de San Antonio Abad cada 17 de enero, uniendo a la comunidad de fieles en torno a su figura protectora. En esta jornada, es una tradición muy arraigada la bendición de los animales domésticos y la tradicional encendida de hogueras, símbolos de la purificación y de la luz que el santo llevó a la oscuridad del desierto. Su intercesión es invocada de manera especial por aquellos que realizan oficios vinculados a la tierra y a la protección de la vida.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se festeja a San Antonio Abad?

La fiesta de San Antonio Abad se celebra el 17 de enero, día en que se realiza la bendición de los animales domésticos y se encienden hogueras en su honor.

¿De quiénes es patrono San Antonio Abad?

San Antonio Abad es el santo patrono de los sepultureros, de los animales domésticos, de los bomberos y de los trabajadores dedicados al procesamiento del cerdo.

Memoria de san Antonio, abad, que, huérfano, haciendo suyos los preceptos evangélicos distribuyó todos sus bienes a los pobres y se retiró al desierto de la Tebaida en Egipto, donde emprendió la vida ascética; se esforzó también por fortalecer a la Iglesia, apoyando a los confesores de la fe durante la persecución del emperador Diocleciano, y apoyó a san Atanasio en la lucha contra los arrianos. Tantos fueron sus discípulos que fue llamado padre de los monjes. — Martirologio Romano