Sant' Antonio María Claret

Obispo y fundador

Actualizado el 20 de julio de 2026

Sant' Antonio María Claret

Una vida entregada a la misión

Nacido en Cataluña en 1807, Antonio María Claret recibió la ordenación sacerdotal en 1835. Sus primeros años de ministerio se caracterizaron por una intensa actividad de predicación popular en su región natal y en las islas Canarias. Con el firme propósito de extender esta labor apostólica, fundó en 1849 la congregación de los Misioneros Claretianos, un hito que multiplicó los esfuerzos de evangelización y la difusión de la doctrina cristiana.

Posteriormente, fue nombrado arzobispo de Santiago de Cuba, donde desempeñó un episcopado marcado por profundas reformas sociales y religiosas, visitando también comunidades como Camagüey y Holguín. Al regresar a España, sirvió en Madrid como confesor de la reina, un cargo de gran responsabilidad que ejerció con sobriedad y rectitud espiritual. Tras el exilio en Francia, el santo participó activamente en el Concilio Vaticano I en Roma, donde defendió con determinación la infalibilidad papale. Su camino terrenal concluyó en 1870, acogido en el monasterio de Fontfroide, en la localidad francesa de Narbona.

Reconocimiento y memoria

La memoria de este santo obispo permanece como un faro de celo apostólico para la Iglesia universal. Su entrega incondicional al servicio de las almas y su fidelidad a la Iglesia fueron solemnemente reconocidas en 1950, año en el que el papa Pío XII lo proclamó santo, elevándolo a los altares para la veneración de los fieles.

Su herencia espiritual sigue viva en los misioneros que fundó y en las numerosas comunidades que aún se inspiran en su labor reformadora y en su amor a la verdad evangélica, la cual defendió hasta el final de sus días en el exilio.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de San Antonio María Claret?

Su fiesta litúrgica se celebra el 24 de octubre, día que coincide con la fecha de su fallecimiento en el año 1870.

San Antonio María Claret, obispo: ordenado sacerdote, durante muchos años recorrió la región de Cataluña en España predicando al pueblo; instituyó la Sociedad de los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María y, convertido en obispo de Santiago en la isla de Cuba, se esforzó con gran mérito por la salvación de las almas. De regreso en España, soportó aún muchas fatigas por la Iglesia, muriendo finalmente exiliado entre los monjes cistercienses de Fontfroide cerca de Narbona en la Francia meridional. — Martirologio Romano