Sant' Ignacio de Antioquía
Obispo y mártir
Actualizado el 20 de julio de 2026
El camino del martirio
La vida de Ignacio se desarrolló en el siglo II, ejerciendo su ministerio como obispo en la gran ciudad de Antioquía. En un período de persecución bajo el mandato del emperador Trajano, el santo fue arrestado y condenado a morir en la capital del Imperio. Este arresto marcó el inicio de un largo y penoso viaje custodiado hacia Roma, un trayecto que el obispo transformó en una auténtica peregrinación de fe y en una oportunidad para fortalecer a las iglesias locales.
Durante este traslado, Ignacio encontró las fuerzas para redactar siete cartas pastorales dirigidas a diversas comunidades. En estos escritos, plasmó su ardiente deseo de unirse a Cristo y su profunda comprensión del ministerio episcopal. Al llegar a Roma, en el año 107, se consumó su sacrificio al ser arrojado al circo, donde murió martirizado al ser devorado por las fieras, alcanzando así la corona que tanto anhelaba.
La memoria de su sacrificio
El testimonio de Ignacio de Antioquía quedó grabado en el corazón de la Iglesia como un ejemplo de fidelidad absoluta. Su veneración litúrgica, que originalmente se celebraba el primero de febrero, fue trasladada posteriormente a la fecha tradicional de su martirio, establecida el 17 de octubre como memoria obligatoria. De este modo, la comunidad eclesial continúa recordando anualmente el supremo testimonio de este obispo que entregó su vida por amor a la verdad.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la festividad de Sant' Ignacio de Antioquía?
La fiesta de san Ignacio de Antioquía se celebra el 17 de octubre, día de su memoria obligatoria que conmemora la fecha tradicional de su martirio en Roma.
Memoria de san Ignacio, obispo y mártir, que, discípulo de san Juan Apóstol, rigió en segundo lugar después de san Pedro la Iglesia de Antioquía. Condenado a las fieras bajo el emperador Trajano, fue llevado a Roma y aquí coronado con un glorioso martirio: durante el viaje, mientras experimentaba la ferocidad de los guardias, semejante a la de los leopardos, escribió siete cartas a diversas Iglesias, en las cuales exhortaba a los hermanos a servir a Dios en comunión con los obispos y a no impedir que él fuese inmolado como víctima por Cristo. — Martirologio Romano