Santa Margarita de Cortona
Religiosa
Actualizado el 20 de julio de 2026
El camino de la conversión
Nacida en Laviano en el año 1247, Margarita tomó a los dieciocho años la decisión de huir con un noble de Montepulciano, con quien vivió una larga relación de la cual nació su único hijo. Esta etapa de su vida dio un vuelco trágico cuando descubrió el cuerpo sin vida de su amante, quien había sido asesinado. Tras este doloroso suceso, rechazada y expulsada por los familiares del noble, Margarita se encontró desamparada y con la necesidad de buscar un nuevo rumbo para su existencia.
En busca de refugio y redención, se trasladó a Cortona, donde inició un proceso de profunda transformación espiritual. En el año 1278, movida por una compasión activa hacia los desfavorecidos, fundó el hospital de la Misericordia, un lugar dedicado al cuidado de los enfermos y desvalidos. Posteriormente, Margarita decidió retirarse a una vida de estricta solitud, oración y rigurosa penencia cerca de la Rocca de Cortona. Desde ese lugar de recogimiento, ejerció también una importante labor pacificadora, intercediendo para lograr la reconciliación en las complejas disputas políticas y ciudadanas que dividían a los habitantes de la ciudad.
Su tránsito y memoria
Margarita entregó su alma a Dios en Cortona en el año 1297, tras una vida de entrega silenciosa y servicio fecundo. Su fama de santidad y la memoria de su caridad permanecieron vivas a lo largo de los siglos, consolidando un culto que se extendió más allá de las fronteras locales. En el año 1728, el papa Benedicto XIII la canonizó oficialmente, reconociendo de manera solemne sus virtudes heroicas y su entrega evangélica.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se festea a Santa Margarita de Cortona?
Se la conmemora el 22 de febrero, fecha que coincide con el día de su fallecimiento en el año 1297.
¿De qué lugar es patrona?
Santa Margarita de Cortona es la patrona de la ciudad de Cortona, lugar donde desarrolló su obra de caridad y donde falleció.
En Cortona en Toscana, santa Margarita, que, fuertemente conmovida por la muerte de su amante, lavó con una saludable vida de penitencia las manchas de su juventud y, acogida en la Tercera Orden de san Francisco, se retiró en la admirable contemplación de las realidades celestiales, colmada por Dios con superiores carismas. — Martirologio Romano