Santa María Magdalena (de Magdala)

Apóstola de los Apóstoles

Actualizado el 20 de julio de 2026

Santa María Magdalena (de Magdala)

El camino del seguimiento

En el siglo primero de nuestra era, en la orilla occidental del lago de Tiberíades, la vida de María de Magdala experimentó un giro definitivo. Tras ser sanada por el poder de Jesús, quien la liberó de la opresión de siete demonios, ella abrazó una nueva existencia caracterizada por la entrega absoluta. Junto a otras mujeres, María Magdalena siguió los pasos del Maestro por las tierras de Palestina, sosteniendo el anuncio del Reino con sus propios recursos materiales en un gesto de servicio humilde y constante.

Cuando llegó la hora de la prueba suprema, mientras la mayoría de los discípulos se dispersaban por el temor, ella permaneció firme en su amor. María Magdalena estuvo presente en el Calvario, acompañando el sufrimiento del Salvador en la cruz y asistiendo con devoción silenciosa a su sepultura. Su fidelidad no flaqueó ante la muerte, manteniéndose en vela junto al sepulcro con la esperanza intacta, lo que la condujo a ser la primera en encontrarse con el Señor resucitado, quien la envió a llevar el anuncio de la vida nueva a los apóstoles.

Su memoria en la Iglesia

El culto a Santa María Magdalena ha ocupado siempre un lugar de honor en la tradición litúrgica de la Iglesia, reconociendo su papel insustituible en los orígenes del cristianismo. Su testimonio de fe y su valentía al anunciar la Resurrección la convierten en un faro para todos los creyentes que buscan al Señor con corazón sincero.

En el año 2016, el Papa Francisco elevó su celebración litúrgica de la categoría de memoria obligatoria al grado de fiesta. Esta decisión resalta la dignidad de esta santa mujer y su importancia como ejemplo de la misión evangelizadora de la Iglesia en el mundo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la festividad de Santa María Magdalena?

La Iglesia católica celebra la fiesta de Santa María Magdalena el día 22 de julio.

Memoria de santa María Magdalena, que, liberada por el Señor de siete demonios, se convirtió en su discípula, siguiéndolo hasta el monte Calvario, y en la mañana de Pascua mereció ver por primera vez al Salvador resucitado de entre los muertos y llevar a los otros discípulos el anuncio de la resurrección. — Martirologio Romano