Santa Rita de Casia

Viuda y religiosa

Actualizado el 20 de julio de 2026

Santa Rita de Casia

Una vida de entrega y perdón

La juventud de Rita transcurrió en Roccaporena, donde contrajo matrimonio con Paolo di Ferdinando di Mancino, con quien tuvo dos hijos varones. Tras el trágico asesinato de su esposo, la santa demostró la grandeza de su fe al perdonar de corazón a los culpables. Ante el temor de que sus propios hijos buscaran venganza y pusieran en peligro sus almas, Rita elevó fervientes oraciones al Señor para evitar que cayeran en el pecado del odio, prefiriendo la salvación eterna de ellos antes que la violencia terrenal.

Una vez sola en el mundo, en el año 1407, Rita ingresó en el monasterio agostiniano de Santa María Magdalena en Cascia. En la clausura, su vida se convirtió en una constante oblación de amor y penitencia. El Señor coronó su entrega mística en 1432 al concederle una herida singular en la frente, causada por una espina de la corona del Crucifisso, estigma que llevó con humildad hasta su muerte en Cascia en 1447. Durante sus años de consagración, realizó también un significativo peregrinaje a Roma con motivo de la causa de canonización de san Nicolás de Tolentino.

Su memoria y canonización

La devoción a esta humilde religiosa se extendió rápidamente a lo largo de los siglos, uniendo a fieles de todo el mundo en torno a su intercesión. Fue el papa León XIII quien, en el año 1900, la elevó solemnemente a los altares mediante su canonización. Su paso por la tierra sigue dando frutos de conversión y consuelo para las almas que buscan su auxilio en las horas de mayor oscuridad.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se festeja a Santa Rita de Casia?

Su fiesta litúrgica se celebra el 22 de mayo, una jornada que se caracteriza por la tradicional bendición de las rosas en los templos.

¿De qué es patrona Santa Rita de Casia?

Santa Rita es invocada universalmente como la patrona de los casos imposibles.

Santa Rita, religiosa, que, casada con un hombre violento, soportó con paciencia sus maltratos, reconciliándolo finalmente con Dios; después, una vez que se quedó sin esposo ni hijos, entró en el monasterio de la Orden de San Agustín en Cascia, en Umbría, ofreciendo a todos un ejemplo sublime de paciencia y de compunción. — Martirologio Romano