Santa Valeria

Actualizado el 20 de julio de 2026

Santa Valeria

El testimonio y el martirio

Durante el siglo tercero, en un contexto de profunda hostilidad hacia la fe cristiana, Valeria vivió su entrega a Dios en las tierras de Milán y Rávena. Su camino estuvo estrechamente vinculado al servicio y al acompañamiento de los hermanos en la fe. Como oficial al servicio del juez Paulino, realizó el tránsito desde Milán hasta la ciudad de Rávena, donde su testimonio de caridad y valentía alcanzaría su plenitud.

En Rávena, Valeria demostró una fortaleza singular al sostener espiritualmente al médico Ursicino, infundiéndole aliento para que permaneciera firme en el martirio. Tras la muerte de este médico, ella misma se encargó con devoción de cuidar su sepultura. Este acto de piedad y su confesión de fe provocaron su arresto por las autoridades. Valeria fue condenada a ser sepultada viva en una fosa, entregando así su vida terrenal para nacer a la gloria del cielo.

La memoria litúrgica

La memoria de Santa Valeria ha permanecido viva a lo largo de las generaciones como un ejemplo de fidelidad conyugal y de entrega cristiana. Su fiesta litúrgica se celebra solemnemente cada 28 de abril, día en el que la Iglesia recuerda su sacrificio junto al de su esposo, uniendo así sus nombres en la liturgia terrenal tal como están unidos en la gloria celestial.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la festividad de Santa Valeria?

La festividad de Santa Valeria se celebra el 28 de abril, día en que se conmemora su memoria junto a la de su esposo.

En Rávena, conmemoración de san Vital: en este día, como se transmite, bajo su nombre fue dedicada a Dios la célebre basílica en aquella ciudad. Él junto a los santos mártires Valeria, Gervasio, Protasio y Ursicino es desde tiempo inmemorial venerado por la intrépida fe tenazmente defendida. — Martirologio Romano