Santa Zita (Cita)

Virgen

Actualizado el 20 de julio de 2026

Santa Zita (Cita)

Una vida de servicio y entrega

La andadura terrena de Cita comenzó en Monsagrati en 1218. Siendo aún una joven de apenas doce años, se trasladó a la cercana ciudad de Lucca para entrar al servicio de la noble familia Fatinelli. En aquel hogar, lo que comenzó como una necesidad de subsistencia se transformó pronto en una verdadera vocación de amor y entrega a Dios a través del servicio a los demás.

Durante toda su vida, Cita afrontó las fatigas domésticas con una paciencia inquebrantable y un espíritu de oración continua. Su labor diaria no era un simple deber, sino una ofrenda silenciosa. En Lucca, donde permaneció hasta su fallecimiento en el año 1278, se convirtió en un faro de caridad para los necesitados, compartiendo lo poco que tenía y viviendo su consagración como virgen en medio del mundo. Tras su muerte, sus restos mortales recibieron sepultura en la basílica de San Frediano, lugar que se convirtió en centro de su memoria.

El reconocimiento de su santidad

La devoción hacia esta humilde sierva creció de manera constante a lo largo de los siglos. En el año 1695, el Papa Innocenzo XII ratificó y confirmó oficialmente su culto, reconociendo la santidad de su vida entregada. Más adelante, en 1955, el Papa Pío XII la declaró patrona de las empleadas del hogar y de cuantas se dedican al cuidado del hogar, dignificando así el trabajo silencioso de la casa.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de Santa Cita?

La fiesta de Santa Cita se celebra el 27 de abril, día en que se conmemora de manera especial en la Archidiócesis de Lucca y en la Diócesis de Massa Carrara - Pontremoli.

¿De quiénes es patrona Santa Cita?

Santa Cita es patrona de las empleadas domésticas y de las mujeres dedicadas al cuidado del hogar, patronato proclamado por el Papa Pío XII en 1955.

En Lucca, santa Zita, virgen, que, de humildes orígenes, fue durante doce años empleada doméstica en casa de la familia Fatinelli y en este servicio perseveró con extraordinaria paciencia hasta la muerte. — Martirologio Romano