Sante Fosca y Maura
Mártires
Actualizado el 20 de julio de 2026
El testimonio del martirio
La tradición sitúa el martirio de las santas Fosca y Maura en el siglo III, un período de profundas pruebas para las primeras comunidades cristianas, específicamente durante la persecución del emperador Decio. En aquellos tiempos de hostilidad, ambas mujeres mantuvieron una confesión de fe inquebrantable, prefiriendo la entrega de sus propias vidas antes que renegar de su señorío en Cristo. Su sacrificio se convirtió en una semilla de esperanza en la región de Sabratha, en la Tripolitania, lugar donde originalmente acontecieron estos hechos y donde su memoria comenzó a ser custodiada con profundo respeto y devoción.
Con el paso del tiempo, la providencia guio el destino de sus sagradas reliquias. Un cristiano llamado Vitale asumió la piadosa tarea de trasladar los restos de las mártires desde Sabratha hasta la isla de Torcello, en la laguna veneciana. Este traslado no solo preservó sus reliquias de la profanación, sino que extendió su veneración a nuevas tierras. En el siglo doce, la comunidad local consagró este patrimonio espiritual mediante la edificación de la histórica iglesia de Santa Fosca en Torcello, un templo de sobria belleza que desde entonces custodia su memoria y acoge las plegarias de los fieles.
La memoria litúrgica
La devoción a estas santas mártires ha atravesado los siglos con una silenciosa dignidad, recordándonos que el verdadero testimonio no se desvanece con el tiempo. Su fiesta litúrgica se celebra cada año el 13 de febrero, una fecha en la que la Iglesia se reúne para contemplar su ejemplo de fortaleza y entrega. A través de la sobriedad de la liturgia, la memoria de Fosca y Maura continúa inspirando un camino de fidelidad cotidiana y de confianza plena en el amor de Dios.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la fiesta de las santas Fosca y Maura?
La memoria liturgica de las santas Fosca y Maura se celebra cada año el 13 de febrero.