Sante Perpetua y Felicidad
Mártires
Actualizado el 20 de julio de 2026
El cautiverio y las visiones
Durante las persecuciones bajo el imperio de Septimio Severo, Perpetua y Felicidad fueron arrestadas en Cartago debido a su condición de catecúmenas. En la oscuridad de la prisión, la fe de estas mujeres se convirtió en una luz brillante. Perpetua, que era madre de un niño pequeño, registró los dolores y las esperanzas de su cautiverio en un diario personal, donde plasmó cuatro visiones celestiales que le otorgó el Señor, las cuales fortalecieron su alma y la de sus compañeros para el combate definitivo.
Por su parte, Felicidad vivió su propia prueba de fe al encontrarse en avanzado estado de gestación. Pocos días antes del martirio, dio a luz a su hija en el mismo calabozo, sostenida por la gracia divina y el consuelo de sus hermanos en la fe. Así, ambas madres entregaron sus afectos más tiernos en las manos de Dios, preparándose con serenidad y una profunda madurez espiritual para el testimonio que debían ofrecer ante el tribunal humano.
El martirio en la arena
El 7 de marzo del año 203, el destino terrenal de Perpetua y Felicidad se consumó en la arena de Cartago. Conducidas ante la multitud, las santas mujeres se enfrentaron primero a la furia de las bestias salvajes y, finalmente, fueron decapitadas. Su muerte no fue una derrota, sino una victoria sellada con su propia sangre, que unió para siempre a la señora y a la esclava en la misma dignidad de hijas de Dios y coherederas de su gloria celestial.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la fiesta de las santas Perpetua y Felicidad?
La memoria litúrgica de estas santas mártires se celebra el 7 de marzo, día en que sufrieron el martirio en el año 203.
Memoria de las santas mártires Perpetua y Felicidad, arrestadas en Cartago bajo el emperador Septimio Severo junto con otras jóvenes catecúmenas. Perpetua, matrona de unos veintidós años, era madre de un niño aún lactante, mientras que Felicidad, su esclava, perdonada por las leyes en cuanto embarazada para que pudiera dar a luz, se mostraba serena frente a las fieras, a pesar de los trabajos del inminente parto. Ambas avanzaron desde la cárcel al anfiteatro alegres en el rostro, como si fueran al cielo. — Martirologio Romano