Santi Cosme y Damián
Mártires
Actualizado el 20 de julio de 2026
Su vida y ministerio
Nacidos en la región de Arabia, Cosme y Damián sintieron desde su juventud la vocación de aliviar el dolor de sus semejantes. Para ello, se trasladaron a Siria, donde estudiaron con dedicación el arte de la medicina. Una vez preparados, comenzaron a recorrer diversas regiones, ejerciendo su labor en lugares como Egea de Cilicia y Antioquía de Siria. Su práctica médica se distinguió de inmediato por un rasgo profundamente evangélico: curaban de forma completamente gratuita, ganándose el afecto de las comunidades que veían en su ciencia un reflejo de la compasión divina.
La llegada de la persecución decretada por el emperador Diocleciano puso a prueba la firmeza de su fe. Por su labor caritativa y su constante anuncio del Reino de Dios, fueron detenidos por las autoridades imperiales. Ante la exigencia de abjurar de Jesucristo, los hermanos mantuvieron una fortaleza inquebrantable, prefiriendo la muerte antes que traicionar al Señor de la vida. En el año 303, en la ciudad de Ciro, fueron decapitados, alcanzando así la corona del martirio y uniendo para siempre sus nombres en la gloria del cielo.
Su memoria
La veneración a los santos mártires Cosme y Damián se extendió rápidamente desde el lugar de su sacrificio en Ciro hacia todo el Oriente y Occidente cristiano. Su tumba se convirtió en un punto de referencia para los enfermos que buscaban el alivio del alma y del cuerpo a través de su intercesión. La Iglesia conserva su memoria litúrgica cada 26 de septiembre, invitando a los fieles a contemplar en estos santos médicos un modelo de entrega generosa, sobriedad y fidelidad incondicional a Cristo hasta el último aliento de vida.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la fiesta de los santos Cosme y Damián?
La memoria liturgica de estos santos mártires se celebra el 26 de septiembre.
Santos Cosme y Damián, mártires, que se cree que ejercieron en Cirro en la provincia de Eufratesia, en la actual Turquía, la profesión de médicos sin pedir ninguna compensación y sanaron a muchos con sus gratuitas curas. — Martirologio Romano