Santi Félix y Adaucto

Mártires

Actualizado el 20 de julio de 2026

Santi Félix y Adaucto

Testimonio y martirio

En el siglo IV, bajo el rigor de la persecución decretada por el emperador Diocleziano, la comunidad cristiana de Roma presenció el supremo testimonio del presbítero Félix. Mientras era conducido al lugar de su ejecución por negarse a adorar a los ídolos del imperio, un hombre desconocido, conmovido por la fe y la entereza del condenado, se declaró públicamente cristiano. Este testigo espontáneo se unió a Félix en su camino hacia el suplicio y compartió con él la misma suerte, recibiendo así el nombre de Adaucto, que significa el añadido o el que se sumó a la corona del martirio.

Tras su ejecución, los cuerpos de ambos mártires fueron depositados con reverencia por los fieles en una cripta ubicada en el cementerio de Commodilla, en la vía Ostiense. Este santuario subterráneo se convirtió pronto en un lugar de oración y memoria, donde los cristianos acudían a implorar la intercesión de quienes habían preferido la muerte terrenal antes que la apostasía. La tumba común selló para siempre la hermandad espiritual de estos dos hombres en el suelo de la ciudad de Roma.

Memoria y reliquias

Con el paso del tiempo, la veneración a los santos Félix y Adaucto trascendió las fronteras de la urbe romana. En el siglo IX, el papa León IV decidió donar fragmentos de sus sagradas reliquias a Ermengarda, esposa del emperador Lotario I, permitiendo así que la devoción a estos mártires se extendiera hacia otras regiones de la cristiandad occidental. El Martirologio Romano conserva hasta el día de hoy la memoria unificada de estos testigos de la fe, proponiéndolos como un solo ejemplo de entrega incondicional a Jesucristo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la festividad de los santos Félix y Adaucto?

La Iglesia católica conmemora a estos santos mártires de manera conjunta el 30 de agosto, según lo establecido en el Martirologio Romano.

En Roma, en el cementerio de Commodilla, en la vía Ostiense, santos mártires Félix y Adaucto, que, por haber dado juntos testimonio de Cristo con la misma intemerata fe, corrieron juntos vencedores hacia el cielo. — Martirologio Romano