Santi Marcelino y Pedro

Mártires

Actualizado el 20 de julio de 2026

Santi Marcelino y Pedro

El martirio

En el año 304, bajo el imperio de Diocleciano, se desató una de las persecuciones más severas contra la comunidad cristiana en Roma. En este contexto de prueba, Marcelino y Pedro fueron arrestados por su fidelidad al Evangelio. Lejos de flaquear ante la adversidad, afrontaron el cautiverio con la paz de quienes saben que su vida está resguardada en las manos de Dios.

Para evitar que sus testimonios inspiraran a otros fieles, sus captores los condujeron a un denso bosque conocido como la Selva Nera. Allí, en la penumbra y el aislamiento, fueron sometidos a torturas y obligados a cavar con sus propias manos la fosa que recibiría sus restos. Finalmente, fueron decapitados en secreto, buscando con ello que sus cuerpos quedaran en el olvido y se impidiera cualquier muestra de veneración por parte de la comunidad cristiana.

La sepultura y el culto

A pesar del empeño de sus perseguidores por borrar su rastro, la providencia divina guio a una piadosa matrona llamada Lucilla hacia el lugar del martirio. Con profundo respeto y devoción, Lucilla rescató los cuerpos de los santos mártires y los trasladó con dignidad al cementerio ad duas lauros, situado en la vía Labicana de Roma.

Desde aquel momento, el lugar de su descanso se convirtió en un espacio de oración y memoria litúrgica. Su veneración arraigó con tanta fuerza en la Iglesia que el papa Vigilio decidió incluir los nombres de Marcelino y Pedro en el Canon de la Misa, asegurando que su sacrificio fuera recordado perpetuamente en el altar del sacrificio eucarístico.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la festividad de los santos Marcelino y Pedro?

La Iglesia conmemora la festividad y el martirio de estos santos el día 2 de junio.

Santos mártires Marcelino, sacerdote, y Pedro, exorcista, que, como reporta el papa san Dámaso, fueron condenados a muerte durante la persecución del emperador Diocleciano; conducidos entre las zarzas en el lugar del suplicio, tuvieron la orden de cavarse el sepulcro con sus propias manos, para que los cuerpos permanecieran escondidos a todos, pero la pía mujer Lucilla dio digna sepultura a sus santos miembros en Roma sobre la vía Labicana en el cementerio ad Duas Lauros. — Martirologio Romano