Santi Pedro y Pablo

Apóstoles

Actualizado el 20 de julio de 2026

Santi Pedro y Pablo

El testimonio en Roma

En el siglo I de nuestra era, la ciudad de Roma se convirtió en el escenario del último y más grande testimonio de estos santos apóstoles. Pedro y Pablo anunciaron allí el Evangelio con valentía, uniendo sus voces para proclamar la salvación a judíos y gentiles por igual. En medio de las dificultades y la hostilidad del imperio, su labor pastoral echó raíces profundas en la comunidad cristiana romana, guiándola con sabiduría y fortaleza espiritual.

Bajo el mandato del emperador Nerón, en el año 67, ambos apóstoles entregaron su vida por la fe. Pedro sufrió el martirio de la crucifixión, pidiendo ser colocado con la cabeza hacia abajo por considerarse indigno de morir de la misma manera que su divino Maestro. Tras su muerte como mártir, sus restos sagrados fueron sepultados en la colina del Vaticano, lugar que desde entonces se convirtió en el centro espiritual de la cristiandad y en el testimonio visible de la promesa de Cristo sobre su Iglesia.

La solemne memoria

La veneración a los santos Pedro y Pablo ha permanecido inalterable a lo largo de los siglos como un signo de unidad y comunión eclesial. Su memoria litúrgica evoca el origen apostólico de nuestra fe y nos invita a contemplar la entrega generosa de quienes lo dejaron todo por seguir las huellas del Salvador. En el Vaticano, el sepulcro de Pedro sigue siendo un faro de esperanza y un punto de encuentro para los creyentes de todo el mundo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra la fiesta de los santos Pedro y Pablo?

La solemnidad de los santos Pedro y Pablo se conmemora cada año el 29 de junio, día en que la Iglesia universal celebra su martirio y su legado espiritual.

Solemnidad de los santos Pedro y Pablo Apóstoles. Simón, hijo de Jonás y hermano de Andrés, primero entre los discípulos profesó que Jesús era el Cristo, Hijo del Dios viviente, por el cual fue llamado Pedro. Pablo, Apóstol de las gentes, predicó a los Judíos y a los Griegos a Cristo crucificado. Ambos en la fe y en el amor de Jesucristo anunciaron el Evangelio en la ciudad de Roma y murieron mártires bajo el emperador Nerón: el primero, como dice la tradición, crucificado cabeza abajo y sepultado en el Vaticano junto a la vía Triunfal, el segundo atravesado con la espada y sepultado en la vía Ostiense. En este día todo el mundo con igual honor y veneración celebra su triunfo. — Martirologio Romano