Santi Simón y Judas
Apóstoles
Actualizado el 20 de julio de 2026
El testimonio de los apóstoles
En las páginas de los Evangelios, Simón es presentado con los apelativos de Zelote o Cananeo, términos que evocan su origen y un celo ardiente por la ley de sus padres. Su figura representa la diversidad de aquellos que Jesús llamó para formar el cimiento de la Iglesia, transformando el entusiasmo humano en una entrega total al anuncio del Reino de Dios.
Por su parte, Judas Tadeo se revela en los momentos más íntimos del ministerio de Jesús. Durante la Última Cena, en la víspera de la Pasión, este apóstol dirigió una pregunta trascendental al Maestro, interrogándole sobre cómo se manifestaría a ellos y no al mundo. A esta inquietud, Jesús respondió con la promesa de habitar en el corazón de quienes le aman. La herencia espiritual de Judas se perpetúa además en el Nuevo Testamento a través de la redacción de una epístola, donde exhorta a los creyentes a permanecer firmes en la fe recibida.
La memoria litúrgica
El culto litúrgico a los santos Simón y Judas se remonta a los primeros siglos de la cristiandad, consolidando su devoción en la tradición de la Iglesia de Occidente. La conmemoración conjunta de ambos apóstoles quedó fijada el 28 de octubre, una fecha que ya se encontraba registrada en el antiguo Calendario Jeronimiano desde el siglo VI.
Con el paso del tiempo, esta celebración litúrgica se arraigó profundamente en el corazón de la cristiandad romana, donde comenzó a celebrarse de manera solemne a partir del siglo IX. Desde entonces, cada año la Iglesia se reúne en esta fecha para venerar su memoria y agradecer el don de su testimonio apostólico.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la fiesta de los santos Simón y Judas?
La fiesta de estos santos apóstoles se celebra conjuntamente el 28 de octubre, una fecha presente en las tradiciones litúrgicas desde el siglo VI.
Fiesta de los santos Simón y Judas, Apóstoles: el primero era apodado Cananeo o “Zelote”, y el otro, llamado también Tadeo, hijo de Santiago, en la última Cena interrogó al Señor sobre su manifestación y él le respondió: «Si uno me ama, observará mi palabra y mi Padre lo amará y nosotros vendremos a él y tomaremos morada junto a él». — Martirologio Romano