Santo Esteban
Primer mártir
Actualizado el 20 de julio de 2026
El servicio y el martirio
En el siglo I, en la ciudad de Jerusalén, la comunidad de los creyentes crecía con rapidez. Ante las necesidades cotidianas, Santo Esteban fue elegido por los mismos Apóstoles como uno diacono, formando parte del grupo de los primeros siete hombres consagrados a este ministerio de caridad y servicio. Su labor no se limitó a la asistencia material, sino que su palabra inspirada comenzó a incomodar a quienes rechazaban el mensaje de Jesús.
Llevado por su celo apostólico, Esteban fue acusado falsamente de blasfemia y conducido a la fuerza ante el tribunal del Sinedrio. Lejos de amedrentarse, el diacono pronunció un largo y profundo discurso de acusación contra los sacerdoti del Sinedrio, señalando su resistencia histórica a los designios divinos. Aquellas palabras encendieron la ira de sus oyentes, quienes lo arrastraron fuera de las murallas de Jerusalén para lapidarlo a muerte en el año 34, convirtiéndolo en el primer mártir de la fe.
Patronazgo y memoria
La entrega de Santo Esteban ha quedado grabada en el corazón de la liturgia de la Iglesia. Debido a la naturaleza de su martirio, donde las piedras fueron el instrumento de su tránsito al cielo, este santo diácono ha sido adoptado tradicionalmente como el protector celestial de los tagliapietre y de los muratori, quienes encomiendan sus trabajos diarios a su intercesión y fortaleza.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la fiesta de Santo Esteban?
La fiesta litúrgica de Santo Esteban se celebra cada año el 26 de diciembre, honrando su memoria como el primer mártir de la comunidad cristiana.
¿De quiénes es patrono Santo Esteban?
Santo Esteban es reconocido como el santo patrono de los tagliapietre y de los muratori.
Fiesta de san Esteban, protomártir, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, que, primero de los siete diáconos elegidos por los Apóstoles como sus colaboradores en el ministerio, fue también el primero entre los discípulos del Señor en verter su sangre en Jerusalén, donde, lapidado mientras rezaba por sus perseguidores, rindió su testimonio de fe en Cristo Jesús, afirmando verlo sentado en la gloria a la derecha del Padre. — Martirologio Romano