Santo Esteban Harding
Abad
Actualizado el 20 de julio de 2026
El camino interior
Nacido en la localidad inglesa de Meriot, en Dorset, Esteban inició su andadura espiritual desde muy joven en el monasterio de Sherborne. Su sed de conocimiento y de Dios lo llevó posteriormente a estudiar en París y a realizar un viaje de profunda penitencia y oración en un peregrinaje a Roma. Tras estas experiencias de maduración espiritual, se estableció en el monasterio de Molesme, buscando un silencio que respondiera al anhelo de su alma.
En el año 1098, anhelando una vivencia más radical de la pobreza y la oración, formó parte del grupo que fundó el nuevo monasterio de Cîteaux, en Francia. Tras la muerte de Alberico, Esteban fue elegido abad de esta comunidad en el año 1109. Su abadiato quedó marcado por la providencial llegada de san Bernardo en 1112 y por la redacción de la Carta de la Caridad, el estatuto que unió a los diversos monasterios de la orden en un mismo espíritu de comunión. Debido a la enfermedad, Esteban presentó su dimisión en 1133 y entregó su alma al Creador al año siguiente en Cîteaux.
Su memoria litúrgica
La memoria de santo Esteban Harding nos invita a contemplar la discreción y la firmeza en el servicio divino. Su fiesta litúrgica se celebra actualmente el 28 de marzo, día en que aconteció su tránsito al cielo en el año 1134. En épocas anteriores, su figura venerable y su entrega al silencio claustral también fueron conmemoradas por los fieles en las fechas del 17 de abril y el 26 de enero.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la festividad de santo Esteban Harding?
La festividad de santo Esteban Harding se celebra el 28 de marzo, día de su fallecimiento, aunque en épocas anteriores también se conmemoró el 17 de abril y el 26 de enero.
En Cîteaux en Borgoña, en la actual Francia, san Esteban Harding, abad: llegado de Molesmes junto con otros monjes, dirigió este célebre cenobio, instituyendo a los hermanos laicos y acogiendo en él al famoso Bernardo con treinta de sus compañeros; fundó doce monasterios, que vinculó entre ellos con la Carta de la Caridad, para que no existiera entre los monjes discordia alguna y todos vivieran bajo el mismo dictamen de la caridad, bajo la misma regla y según costumbres similares. — Martirologio Romano