Visitación de la Bienaventurada Virgen María
Actualizado el 20 de julio de 2026
El santo viaje
Tras recibir el anuncio del arcángel Gabriel y concebir en su seno virginal a Jesús por obra del Espíritu Santo, María no se repliega sobre su propio misterio. Desde la región de Galilea, la joven virgen emprende con prontitud un viaje hacia la montaña de Giuda, con el único propósito de visitar y asistir a su pariente Isabel, quien también esperaba un hijo en su vejez.
Al llegar a la ciudad de Ain Karim, el encuentro entre las dos mujeres se transforma en un acontecimiento de gracia. Al escuchar el saludo de María, el niño Juan salta de gozo en el vientre de Isabel, quien, llena del Espíritu Santo, reconoce en su prima a la Madre de su Señor. Como respuesta a esta bendición, María eleva su alma en una alabanza solemne a Dios, reconociendo la grandeza del Creador que ha mirado la humillación de su esclava y ha hecho maravillas en favor de su pueblo.
La memoria litúrgica
La Iglesia celebra la fiesta de la Visitación de la Virgen María cada 31 de mayo. Esta fecha mariana invita a los fieles a meditar sobre la prontitud de la obediencia, la caridad fraterna y la alegría que brota de la presencia de Cristo en medio de los hombres. El recorrido de María por los senderos montañosos sigue siendo un faro de devoción que enseña a llevar el consuelo divino a quienes más lo necesitan.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebra la Visitación de la Bienaventurada Virgen María?
La fiesta de la Visitación de la Virgen María se celebra en la liturgia de la Iglesia el 31 de mayo de cada año.
Here's the translation from Italian to Spanish, preserving the HTML structure (since there isn't any HTML present in your text, the output will be plain text): Fiesta de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María, cuando fue a visitar a su pariente Isabel, que en su ancianidad había concebido un hijo, y la saludó. En el gozoso encuentro entre las dos futuras madres, el Redentor que venía santificó a su precursor ya en el vientre y María, respondiendo al saludo de Isabel y exultando en el Espíritu, magnificó al Señor con el cántico de alabanza. — Martirologio Romano